Barakaldo necesita un pacto fiscal

* ARTÍCULO DE OPINIÓN PUBLICADO EN ‘EL CORREO’ EL 12-12-2013

El acuerdo firmado entre el PNV y el PSE-EE –al que posteriormente se sumó el PP– pretende, como dice su encabezamiento, conseguir una «Euskadi más moderna, solidaria, sostenible y competitiva».

Sin duda, es un acuerdo que encaja en la acción política del PSE-EE: dar respuestas y soluciones a los problemas de aquellos que peor lo están pasando, impulsando la economía, apostando por el sostenimiento del Estado del bienestar, una fiscalidad más justa y una reforma de la Administración al objeto de hacerla más eficiente y sostenible. Además, se abren debates de fondo necesarios para este país, como son la reforma de la Ley de Territorios Históricos o el debate sobre la Ley municipal.

Teniendo todo ello en cuenta, no podemos obviar que de la misma forma que la crisis está afectando en mayor medida a las capas sociales más desfavorecidas, de igual manera está ocurriendo a nivel territorial, con las administraciones públicas con menores recursos y dependientes de la financiación de las administraciones de rango superior: los municipios.

Hoy los recursos municipales se han visto afectados gravemente por la falta de inversión privada como consecuencia de la desaparición de financiación a la pequeña y mediana empresa, así como por la caída del consumo debida a las altas tasas de desempleo y el descenso salarial de los trabajadores/as. Hoy, una política fiscal progresiva y eficaz es más necesaria que nunca; lo mismo que una redistribución fiscal más equitativa entre los municipios.

Sin embargo, es en este último apartado donde percibimos un reparto injusto entre los municipios de Bizkaia. Sin entrar en qué municipio recibe más o menos (ahí están los datos procedentes de la Diputación de Bizkaia para el que desee interesarse por este asunto), sí podemos afirmar que el resultado del reparto no favorece en la medida de lo deseable a aquellos municipios donde hay más necesidades sociales o circunstancias especiales derivadas del desempleo. Hoy el paro y sus consecuencias son la principal preocupación de la gente.

Dado que el modelo de financiación local actual se basa en las aportaciones que los municipios reciben principalmente de las Diputaciones, esencialmente la participación de los ayuntamientos vizcaínos en la gestión de los ingresos del Concierto Económico se establece a través de Udalkutxa, regulado en la norma foral 5/89 de Haciendas Locales y en las sucesivas normas de presupuestos del Territorio Histórico.

La Diputación Foral de Bizkaia debiera, tal como señala el Tribunal Vasco de Cuentas, potenciar la población como criterio a la hora de realizar el reparto del esfuerzo fiscal entre todos los municipios, habida cuenta del igual valor de todos los ciudadanos con independencia del municipio donde residan y el desarrollo de una sólida y equitativa cohesión territorial.

Desde Barakaldo deseamos que el desarrollo y espíritu del acuerdo alcanzado sirva para corregir estas desigualdades mediante el desarrollo de una fiscalidad a la medida de las necesidades de las/os ciudadanas/os y no a la medida de los intereses de algún partido.

Tras el tiempo transcurrido desde la aplicación práctica de la norma foral, la realidad demográfica y social de los municipios de Bizkaia en 2013 es distinta a la de 2009. Por tanto, desde un punto de vista social, se hace necesario adaptar tanto los datos como las normas a esa nueva realidad al objeto de atender las nuevas necesidades sociales en los municipios vizcaínos. Esta debiera ser hoy la principal preocupación de los actuales responsables de la Diputación Foral de Bizkaia.

Desde Barakaldo deseamos poner de manifiesto que el crecimiento de la población en nuestro municipio, así como la reducción de la población en otros ha introducido diferencias significativas en la financiación entre municipios en la relación habitante/año; una brecha económica que se ha ido ensanchando durante este tiempo.

Desde Barakaldo deseamos que, en el desarrollo y espíritu del acuerdo, se tengan en cuenta los criterios apuntados a fin de corregir las desigualdades de trato señaladas, teniendo en cuenta para ello la incidencia que tiene el factor de población a la hora de hacer frente a las obligaciones derivadas del ejercicio de las competencias asignadas a cada municipio (relación inseparable entre ingreso y gasto).

Ello supone atender con criterios de equidad y justicia la distribución de los recursos fiscales disponibles. Por tal motivo, entendemos que se deben de modificar los criterios de distribución establecidos actualmente en Udalkutxa para los municipios de Bizkaia, donde el factor principal a tener en cuenta sea la evolución de la población.

Si así fuese, el Ayuntamiento de Barakaldo dispondría de mayores recursos en su presupuesto para atender las necesidades de sus ciudadanas/os.

No en vano, la política fiscal pone de manifiesto el sistema de valores que defiende cada sociedad.

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