El poder real

No es cierto aquello que dicen sobre la erótica del poder. Al menos, en Barakaldo. Desde que no soy Alcalde, me llama poderosamente la atención el cariño con el que me siguen tratando los vecinos y vecinas de mi ciudad cuando me ven por la calle o acudo a los actos, y los continuos mensajes de ánimo que sigo recibiendo por las redes sociales. Me resulta agradable saber que sigo siendo útil para resolver los problemas de la gente, ahora en mi condición de concejal y portavoz del PSE-EE.

Siempre he sabido que el poder real no lo tienen los cargos públicos ni las multinacionales y bancos que intentan controlarlo todo, sino los propios ciudadanos y ciudadanas. No solo porque votamos (yo me incluyo, obviamente) y, de forma soberana, elegimos a nuestros representantes. También porque somos capaces de movilizarnos en uno u otro sentido para cambiar las cosas, al margen si hay elecciones o no. No hay más que ver el éxito que tuvieron las manifestaciones en contra de la reforma de la Ley del Aborto planteada por el PP, por poner un ejemplo reciente.

El poder real no lo tenemos los políticos. Lo tiene la gente. Y yo me siento más poderoso que nunca, porque pisando la calle sigo viendo ganas de cambiar las cosas, y porque sé que vamos a ser capaces de hacerlo.

Acabar con las desigualdades sociales, con la pobreza, con los accidentes laborales que se cobran vidas de nuestros vecinos, con el desempleo, con la violencia de género, con la discriminación por razón de sexo, raza o preferencia sexual… Todo eso está en nuestra mano. Luchemos por ello.

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Un Orgullo

Este año se celebra el X aniversario de la aprobación de la Ley 13/2005 de 1 de julio impulsada por el Gobierno Socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, que modificó el Código Civil para reconocer el matrimonio entre las personas del mismo sexo.

Con esa ley, España se colocó a la vanguardia mundial en el reconocimiento de derechos civiles. Nos convertíamos en un país más libre, más igualitario, más justo. Y, lo que es más importante, se devolvía la dignidad a muchas personas a las que se había marginado durante años negándoles el derecho constitucional a la igualdad.

Hace poco nos dejó Pedro Zerolo, un Socialista que tanto luchó por el matrimonio igualitario. Una persona cuya trayectoria intachable le ha granjeado elogios desde todos los grandes partidos políticos y que te hace sentirte orgulloso de ser militante del Partido Socialista.

A Pedro le hubiera gustado que no bajáramos la guardia y sigamos luchando por una sociedad igualitaria, en donde no discrimine a nadie por ser gay, lesbiana, transexual o bisexual. Este domingo se celebra el Día del Orgullo Gay y el miércoles el aniversario del matrimonio entre las personas del mismo sexo, así que quiero aprovechar la ocasión para recordar que aún queda mucho trabajo por hacer en esta materia. Que todavía hay quien discrimina o incluso agrede a la gente por su condición sexual.

Que la bandera arcoiris nos siga guiando por el sendero de la igualdad.

Los valores, las personas

Cuando un político pierde la perspectiva de que el centro de sus acciones son los ciudadanos y ciudadanas a los que representa, no comete un simple fallo. Queda atrapado en el mayor error que puede cometer como representante público.

Convendrán conmigo en que lo difícil es saber cuándo se cae en ese error, porque no todo el mundo opina igual y el mismo asunto puede ser visto con ojos muy diferentes. El mecanismo de alerta que yo suelo usar es lo que palpo a pie de calle; es decir, lo que me comentan la mayoría de los propios vecinos y vecinas. Y es que yo soy alguien normal, que pasea a menudo por mi ciudad, Barakaldo.

Lo dije en el Pleno de constitución del Ayuntamiento, celebrado el pasado 13 de junio tras las elecciones municipales, y creo oportuno repetirlo ahora: en esta nueva legislatura los concejales y concejalas del Partido Socialista de Barakaldo nos continuaremos guiando por valores como la honestidad, la humildad y la cercanía. Pero, sobre todo, nuestras acciones se van asentar siempre sobre el bien común.

Lo primero para nosotros es Barakaldo. Por encima de cualquier otra circunstancia estará siempre que las decisiones que tomemos sean buenas para los vecinos y vecinas. Porque lo mejor para Barakaldo también es lo mejor para el Partido Socialista.

No somos perfectos y lógicamente nos podremos equivocar, pero habrá sido buscando lo mejor para las personas que habitan en nuestra ciudad. Eso os lo puedo garantizar.

Evitando desahucios

Dicen que el tiempo pone a cada uno en su sitio. Y en el caso de la lucha contra los desahucios se está demostrando que las medidas que pusimos en marcha los Socialistas en Barakaldo han sido acertadas. Que se evitara el desalojo de todas las familias que recurrieron a nuestros servicios de mediación  en los últimos días era un claro indicador de que las iniciativas funcionaban. Como lo es también que ayuntamientos de todo el país (incluidos los dos más grandes, Madrid y Barcelona) estén pensando ahora en poner en marcha sistemas similares.

Ojo, que tampoco digo que esas medidas sean la panacea. Más bien es lo que podemos llegar a hacer los representantes de los ciudadanos y ciudadanas en los ayuntamientos mientras otras instituciones, véase Gobierno de España, no cambian las leyes correspondientes.

La aprobación de una Ley Vasca de Vivienda, a propuesta del PSE-EE, es también un avance importante porque facilita a las familias disponer de un techo en el que vivir. Y es que cabe recordar que en Euskadi hay 4 veces más de viviendas vacías que en 2009. En concreto, alrededor de 42.000 viviendas no están en venta, no han salido al alquiler o ni siquiera se usan como segundas residencias durante las vacaciones de verano, Semana Santa, puentes, etc.

Ahora solo falta que el Gobierno Vasco (PNV) aplique la normativa con rigor y que Pedro Sánchez sea presidente del Gobierno de España para que se aprueben unas leyes generales que profundicen en esta vía.

Marcar la diferencia

La diferencia la han marcado 52 votos. 52 papeletas de entre más de 100.000 habitantes, una cifra nimia, fútil… y a la vez tan importante. Técnicamente lo que ha pasado en Barakaldo es más bien un empate. Y el partido aún no se ha terminado. Es más, acaba de empezar.

Mi más sincera enhorabuena al PNV por esos escasos 52 votos que, hoy por hoy, marcan la diferencia.

Pero marcar la diferencia es mucho más que eso. Es gestionar bien el municipio, como hemos hecho los Socialistas. Y el listón está muy alto. Somos uno de los 10 municipios españoles que mejor han hecho frente a la crisis y el tercero menos endeudado del país. Tenemos el gran Ayuntamiento vasco que más dinero ha destinado a ayudas de emergencia. Hemos puesto freno a los desahucios, paralizando el 100% de los procesos en los que se ha intervenido, y hemos creado más de 500 empleos directos pese a no tener competencias en la materia.

Todo esto que acabo de relatar sí es marcar la diferencia, más aún cuando desde la Diputación te intentan ‘estrangular’ económicamente dando un 49% menos por habitante a Barakaldo que a Bilbao.

Estoy decepcionado, sí. Desde el Partido Socialista hemos trabajado mucho y mis compañeros y compañeras han hecho un gran esfuerzo por ganar estas elecciones. Lo siento muchísimo por todas y cada una de las personas que me han acompañado en esta legislatura, en esta candidatura y en esta campaña electoral recorriendo Barakaldo barrio a barrio, puerta a puerta. Pero las cosas se han hecho bien y eso es lo más importante.

Sea como fuere, y venga lo que venga, mi deseo como Alcalde y como vecino de esta ciudad ha sido, es y será siempre lo mejor para Barakaldo. Seguiremos peleando por ello.

Y ahora la gualdinegra, ¿no?

Desde hace aproximadamente diez días, una de las fachadas de la torre del BEC luce una bandera rojiblanca gigante con el escudo del Athletic. No es una excepción. El próximo 30 de mayo el club más representativo de Bilbao y Bizkaia se jugará el título de Copa con el todopoderoso Barça en el Camp Nou, y los colores rojiblancos ya engalanan muchos balcones del territorio histórico.

No seré yo quien cuestione este apoyo a los ‘leones’, que comparto al 100%, pero cabe recordar que el BEC está situado en Barakaldo, no en Bilbao. Aunque algunos se empeñen en repetir lo contrario. Y este dato es importante, porque aquí tenemos nuestro propio equipo, el Barakaldo Club de Fútbol. Un equipo que, casualmente, está inmerso estos días en una lucha por entrar en el play off de ascenso a Segunda División.

Es por ello que acabo de enviar a los rectores del BEC una carta en donde les pido que coloquen una bandera con los colores gualdinegros y el escudo del Barakaldo en otra de sus fachadas si nuestro club se clasifica para la promoción de ascenso. Es lo justo, ¿no? Quedan dos jornadas ligueras, así que el próximo 16 o 17 de mayo sabremos si esta circunstancia se produce finalmente.

¡Ojo! Soy totalmente contrario a las guerras de banderas y lo que solicito no es imponer unos colores sobre otros, ni quitar una cosa para poner otra, sino un poco de sensibilidad con el club en donde está situado el BEC por parte de quienes lo dirigen. Personas con las que, aunque en ocasiones discrepe, tengo muy buena relación, y espero de verdad que accedan a mi petición. Barakaldo se lo merece. El equipo de mis amores y del que soy socio desde hace muchísimos años, también. Aupa Baraka!

Cuando se castiga a los mejores *

Hemos logrado convertir Barakaldo en el tercer gran Ayuntamiento con la deuda por habitante más baja de todo el país, según los datos del Ministerio de Hacienda (seríamos el primero de no ser por la discriminación a la que nos somete la Diputación en el reparto de fondos). Y, en cambio, no recibimos premio alguno. Todo lo contrario: tenemos las mismas restricciones en el gasto por parte del Gobierno central que las instituciones públicas más endeudadas. No somos una excepción, ya que me consta que a otros ayuntamientos cumplidores les ocurre lo mismo.

Es injusto. Porque no se trata de gastar más por capricho. Realmente, con mayor capacidad de gasto podríamos mejorar aún más nuestra ciudad redoblando la transformación urbana, renovando todavía un mayor número de infraestructuras deportivas, educativas y culturales o aumentando la inversión en creación de empleo y políticas sociales.

Pero últimamente nos encontramos obstáculos para todo, incluso para algo que yo creo fundamental como la seguridad ciudadana. Año tras año bajan los delitos en nuestra ciudad, si bien eso no es óbice para admitir que hacen falta más agentes para la Policía Local; es posible que decenas.

¿El problema? Que el Gobierno del PP nos prohíbe ir más allá del 100% de la tasa de reposición de los puestos de trabajo vacantes por jubilación o incapacidad, que en nuestro caso son 4. Los cubriremos de inmediato, aunque nos sabe a poco, teniendo en cuenta además que tenemos dinero para ir mucho más allá.

De acuerdo en que hemos de ser cautelosos en el gasto y no endeudarnos sin ton ni son, pero de ahí a restringir a un Ayuntamiento saneado porque hay otros que tienen deudas desorbitadas (véase Madrid, con casi 7.000 millones de euros, o Valencia, con más de 800), me parece delirante. Igual que se grabe el IVA de las obras de arte al 10% de los espectáculos culturales al 21%. O que se sigan rescatando bancos mientras estos desahucian a nuestras familias. Necesitamos ya mismo un cambio en el Gobierno central y poner fin a la austeridad generalizada. Barakaldo y sus vecinos y vecinas saldremos ganando.

*Artículo publicado en Eldiarionorte.es (http://www.eldiario.es/norte/vientodelnorte/castiga-mejores_6_354924508.html)

Barakaldo, por encima de las siglas

Soy Alcalde de Barakaldo y militante del Partido Socialista de Euskadi. Normalmente, los intereses de la ciudad y de los vecinos y vecinas a los que represento coinciden con las políticas que defiende el PSE, por lo que no suelen surgir conflictos de intereses. Pero si éstos aparecen tengo claro qué elegir: Barakaldo, sin ninguna duda.

Cuando te debes a unos ciudadanos y ciudadanas, tu obligación es defender sus intereses; siempre, ante cualquier situación. Así concibo yo la política municipal.

Ahí están los hechos para demostrar que lo que digo, lo practico día a día. Y también lo hacen mis compañeros y compañeras del Gobierno municipal, por supuesto. Esta forma de actuar fue notoria, por ejemplo, cuando el Partido Socialista dirigía el Gobierno Vasco de la mano del Lehendakari Patxi López. Entonces, hubo dos decisiones en el ámbito sanitario que no compartimos desde el Ayuntamiento de Barakaldo e hicimos que nuestro malestar transcendiera a la luz pública. Se trata de la decisión de dejar de subvencionar al Módulo Psicosocial de Cruces y la no implantación del servicio de Pediatría en el nuevo Centro de Salud de Rontegi.

Pero no fueron las únicas discrepancias que tuvimos con aquel Gobierno (que, por otro lado, fue un soplo de aire fresco para Euskadi). Aunque no trascendió públicamente, no nos gustaron nada otras decisiones y peleamos contra ellas. La no construcción de un colegio de Retuerto o la falta de ayuda económica suficiente a las escuelas infantiles municipales fueron dos de esos asuntos.

Pero, por desgracia, hay quien actúa como delegado o delegada de sus partidos en Barakaldo, no como representante de los barakaldeses y barakaldesas. Valgan como ejemplo las últimas intervenciones de los concejales del PNV en temas como la eliminación del Bizkaibus a El Regato, el autobús escolar de Retuerto y las obras en colegios de la ciudad, materias donde defendieron a capa y espada a Diputación y Gobierno Vasco (ambos dirigidos por su partido), en claro detrimento de los vecinos y vecinas de Barakaldo. Esa es la realidad, pese a quien pese. Y como Alcalde tengo la obligación de denunciarlo públicamente porque su actitud perjudica a la ciudad.

Campaña antibarakaldesa

Bilbao Ría 2000, Gobierno central, Gobierno Vasco, Diputación, Metro Bilbao… Todos tienen un punto en común: están dirigidos por PNV y/o PP. A decir verdad, cuando asumí la Alcaldía hará un año di un voto de confianza a estas instituciones porque, aunque están dirigidas por partidos distintos al que yo represento (el PSE-EE) y podemos discrepar ideológicamente, daba por hecho que como representantes políticos defendían los intereses de los ciudadanos y ciudadanas. También, claro está, de quienes residen en Barakaldo.

Está visto que me equivoqué y a los hechos me remito. Sobre todo en lo referente al PNV. Si la carretera Interfábricas o bulevar de Serralta acumula por parte de la Diputación más de 17 años retraso, qué decir del Parque Empresarial de Burtzeña (Diputación y Gobierno Vasco) o del tranvía (Gobierno Vasco). Por no hablar de los 18 millones menos que ha recibido el Ayuntamiento del ente foral desde 2008.

Si les parecía poco, hace dos años y medio ambos partidos paralizaron además las obras de la pasarela peatonal de Murrieta pese a que había dinero en Bilbao Ría 2000, y lo sigue habiendo, como evidencia que se inviertan solo este año 10,06 millones de euros en Bilbao (la pasarela cuesta solo 1,7, pero una vez más no les llega, dicen, y encima tienen la cara de pasarnos la pelota cuando es su obligación legal).

Ahora, a todo este tejemaneje se le une el trato discriminatorio a la hora de financiar las líneas de autobús. Mientras en Bilbao la Diputación subvenciona un 40% del bus municipal a Santa Marina, en Barakaldo no ponen ni un céntimo para el KBUS a El Regato, cuando legalmente estamos ante el mismo caso: un trayecto urbano y en una localidad de más de 50.000 habitantes. Esta decisión se produce, además, mintiéndonos a la cara, porque nos dijeron que “no iba a ver excepciones”. No sé cuál será la próxima, pero están poniendo el listón muy alto en cuanto a barbaridades se refiere.

A los mandos de estas instituciones solo parece interesarles una cosa: ganar las elecciones municipales. En Bilbao, invirtiendo casi todo el dinero del que disponen. Y en Barakaldo, dejando de hacerlo para que PNV y PP puedan descabalgarnos a nosotros, los socialistas.

Es un acoso y derribo sibilino, pero duro. No les tiembla la mano en tomar decisiones que perjudiquen a la gestión del Ayuntamiento de Barakaldo. Lo que no se dan cuenta es que a quien realmente están perjudicando con sus decisiones es a los vecinos y vecinas, y mientras así sea me tendrán en frente. Por encima de intereses partidistas, lucharé hasta que nos devuelvan lo que esta ciudad se merece. No tengan ninguna duda.

A por la III República

Ayer conmemoramos el 83 aniversario de la proclamación de la II República; o, lo que es lo mismo, el régimen que implantó por primera vez el sufragio universal en nuestro país.

En 1933 -dos años después de iniciar su andadura la II República- hombres y mujeres de toda clase y condición pudieron votar en igualdad para elegir a sus representantes políticos, ejercitando un derecho irrenunciable que no se valora en su justa medida hasta que se pierde.

No fue casualidad que este derecho nos llegara de la mano de una República. Si hay un sistema democrático por definición, ése es la República, porque nos otorga a los ciudadanos y ciudadanas la capacidad de elegir a todas las personas que nos representan, incluido el Jefe del Estado. Y eso no ocurre en la actualidad. El Rey no fue designado en unas urnas ni puede ser expulsado de su cargo cuando una mayoría social así lo decida en unas elecciones.

¡Ojo! Para nada estoy intentado hacer de menos el trabajo de Don Juan Carlos por la democracia. De hecho, a estas alturas todos sabemos que su papel fue determinante para finalizar con casi cuatro décadas de dictadura Franquista.

Pero, dicho esto, creo que cada cual debe ser fiel a sus ideales, de reivindicar aquello que considera justo, y eso es lo que hago hoy, aquí, al pedir abiertamente la proclamación de la III República; un nuevo sistema democrático en el que los ciudadanos y ciudadanas tengamos todo el poder de decisión sobre nuestros representantes institucionales.

Un sistema independiente, en el cual tanto los gobernantes como los gobernados se sometan por igual a un conjunto de principios fundamentales establecidos en una Constitución. Sin privilegios ni cargos heredados.