Campaña antibarakaldesa

Bilbao Ría 2000, Gobierno central, Gobierno Vasco, Diputación, Metro Bilbao… Todos tienen un punto en común: están dirigidos por PNV y/o PP. A decir verdad, cuando asumí la Alcaldía hará un año di un voto de confianza a estas instituciones porque, aunque están dirigidas por partidos distintos al que yo represento (el PSE-EE) y podemos discrepar ideológicamente, daba por hecho que como representantes políticos defendían los intereses de los ciudadanos y ciudadanas. También, claro está, de quienes residen en Barakaldo.

Está visto que me equivoqué y a los hechos me remito. Sobre todo en lo referente al PNV. Si la carretera Interfábricas o bulevar de Serralta acumula por parte de la Diputación más de 17 años retraso, qué decir del Parque Empresarial de Burtzeña (Diputación y Gobierno Vasco) o del tranvía (Gobierno Vasco). Por no hablar de los 18 millones menos que ha recibido el Ayuntamiento del ente foral desde 2008.

Si les parecía poco, hace dos años y medio ambos partidos paralizaron además las obras de la pasarela peatonal de Murrieta pese a que había dinero en Bilbao Ría 2000, y lo sigue habiendo, como evidencia que se inviertan solo este año 10,06 millones de euros en Bilbao (la pasarela cuesta solo 1,7, pero una vez más no les llega, dicen, y encima tienen la cara de pasarnos la pelota cuando es su obligación legal).

Ahora, a todo este tejemaneje se le une el trato discriminatorio a la hora de financiar las líneas de autobús. Mientras en Bilbao la Diputación subvenciona un 40% del bus municipal a Santa Marina, en Barakaldo no ponen ni un céntimo para el KBUS a El Regato, cuando legalmente estamos ante el mismo caso: un trayecto urbano y en una localidad de más de 50.000 habitantes. Esta decisión se produce, además, mintiéndonos a la cara, porque nos dijeron que “no iba a ver excepciones”. No sé cuál será la próxima, pero están poniendo el listón muy alto en cuanto a barbaridades se refiere.

A los mandos de estas instituciones solo parece interesarles una cosa: ganar las elecciones municipales. En Bilbao, invirtiendo casi todo el dinero del que disponen. Y en Barakaldo, dejando de hacerlo para que PNV y PP puedan descabalgarnos a nosotros, los socialistas.

Es un acoso y derribo sibilino, pero duro. No les tiembla la mano en tomar decisiones que perjudiquen a la gestión del Ayuntamiento de Barakaldo. Lo que no se dan cuenta es que a quien realmente están perjudicando con sus decisiones es a los vecinos y vecinas, y mientras así sea me tendrán en frente. Por encima de intereses partidistas, lucharé hasta que nos devuelvan lo que esta ciudad se merece. No tengan ninguna duda.

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