El poder real

No es cierto aquello que dicen sobre la erótica del poder. Al menos, en Barakaldo. Desde que no soy Alcalde, me llama poderosamente la atención el cariño con el que me siguen tratando los vecinos y vecinas de mi ciudad cuando me ven por la calle o acudo a los actos, y los continuos mensajes de ánimo que sigo recibiendo por las redes sociales. Me resulta agradable saber que sigo siendo útil para resolver los problemas de la gente, ahora en mi condición de concejal y portavoz del PSE-EE.

Siempre he sabido que el poder real no lo tienen los cargos públicos ni las multinacionales y bancos que intentan controlarlo todo, sino los propios ciudadanos y ciudadanas. No solo porque votamos (yo me incluyo, obviamente) y, de forma soberana, elegimos a nuestros representantes. También porque somos capaces de movilizarnos en uno u otro sentido para cambiar las cosas, al margen si hay elecciones o no. No hay más que ver el éxito que tuvieron las manifestaciones en contra de la reforma de la Ley del Aborto planteada por el PP, por poner un ejemplo reciente.

El poder real no lo tenemos los políticos. Lo tiene la gente. Y yo me siento más poderoso que nunca, porque pisando la calle sigo viendo ganas de cambiar las cosas, y porque sé que vamos a ser capaces de hacerlo.

Acabar con las desigualdades sociales, con la pobreza, con los accidentes laborales que se cobran vidas de nuestros vecinos, con el desempleo, con la violencia de género, con la discriminación por razón de sexo, raza o preferencia sexual… Todo eso está en nuestra mano. Luchemos por ello.

Cuando se castiga a los mejores *

Hemos logrado convertir Barakaldo en el tercer gran Ayuntamiento con la deuda por habitante más baja de todo el país, según los datos del Ministerio de Hacienda (seríamos el primero de no ser por la discriminación a la que nos somete la Diputación en el reparto de fondos). Y, en cambio, no recibimos premio alguno. Todo lo contrario: tenemos las mismas restricciones en el gasto por parte del Gobierno central que las instituciones públicas más endeudadas. No somos una excepción, ya que me consta que a otros ayuntamientos cumplidores les ocurre lo mismo.

Es injusto. Porque no se trata de gastar más por capricho. Realmente, con mayor capacidad de gasto podríamos mejorar aún más nuestra ciudad redoblando la transformación urbana, renovando todavía un mayor número de infraestructuras deportivas, educativas y culturales o aumentando la inversión en creación de empleo y políticas sociales.

Pero últimamente nos encontramos obstáculos para todo, incluso para algo que yo creo fundamental como la seguridad ciudadana. Año tras año bajan los delitos en nuestra ciudad, si bien eso no es óbice para admitir que hacen falta más agentes para la Policía Local; es posible que decenas.

¿El problema? Que el Gobierno del PP nos prohíbe ir más allá del 100% de la tasa de reposición de los puestos de trabajo vacantes por jubilación o incapacidad, que en nuestro caso son 4. Los cubriremos de inmediato, aunque nos sabe a poco, teniendo en cuenta además que tenemos dinero para ir mucho más allá.

De acuerdo en que hemos de ser cautelosos en el gasto y no endeudarnos sin ton ni son, pero de ahí a restringir a un Ayuntamiento saneado porque hay otros que tienen deudas desorbitadas (véase Madrid, con casi 7.000 millones de euros, o Valencia, con más de 800), me parece delirante. Igual que se grabe el IVA de las obras de arte al 10% de los espectáculos culturales al 21%. O que se sigan rescatando bancos mientras estos desahucian a nuestras familias. Necesitamos ya mismo un cambio en el Gobierno central y poner fin a la austeridad generalizada. Barakaldo y sus vecinos y vecinas saldremos ganando.

*Artículo publicado en Eldiarionorte.es (http://www.eldiario.es/norte/vientodelnorte/castiga-mejores_6_354924508.html)

Campaña antibarakaldesa

Bilbao Ría 2000, Gobierno central, Gobierno Vasco, Diputación, Metro Bilbao… Todos tienen un punto en común: están dirigidos por PNV y/o PP. A decir verdad, cuando asumí la Alcaldía hará un año di un voto de confianza a estas instituciones porque, aunque están dirigidas por partidos distintos al que yo represento (el PSE-EE) y podemos discrepar ideológicamente, daba por hecho que como representantes políticos defendían los intereses de los ciudadanos y ciudadanas. También, claro está, de quienes residen en Barakaldo.

Está visto que me equivoqué y a los hechos me remito. Sobre todo en lo referente al PNV. Si la carretera Interfábricas o bulevar de Serralta acumula por parte de la Diputación más de 17 años retraso, qué decir del Parque Empresarial de Burtzeña (Diputación y Gobierno Vasco) o del tranvía (Gobierno Vasco). Por no hablar de los 18 millones menos que ha recibido el Ayuntamiento del ente foral desde 2008.

Si les parecía poco, hace dos años y medio ambos partidos paralizaron además las obras de la pasarela peatonal de Murrieta pese a que había dinero en Bilbao Ría 2000, y lo sigue habiendo, como evidencia que se inviertan solo este año 10,06 millones de euros en Bilbao (la pasarela cuesta solo 1,7, pero una vez más no les llega, dicen, y encima tienen la cara de pasarnos la pelota cuando es su obligación legal).

Ahora, a todo este tejemaneje se le une el trato discriminatorio a la hora de financiar las líneas de autobús. Mientras en Bilbao la Diputación subvenciona un 40% del bus municipal a Santa Marina, en Barakaldo no ponen ni un céntimo para el KBUS a El Regato, cuando legalmente estamos ante el mismo caso: un trayecto urbano y en una localidad de más de 50.000 habitantes. Esta decisión se produce, además, mintiéndonos a la cara, porque nos dijeron que “no iba a ver excepciones”. No sé cuál será la próxima, pero están poniendo el listón muy alto en cuanto a barbaridades se refiere.

A los mandos de estas instituciones solo parece interesarles una cosa: ganar las elecciones municipales. En Bilbao, invirtiendo casi todo el dinero del que disponen. Y en Barakaldo, dejando de hacerlo para que PNV y PP puedan descabalgarnos a nosotros, los socialistas.

Es un acoso y derribo sibilino, pero duro. No les tiembla la mano en tomar decisiones que perjudiquen a la gestión del Ayuntamiento de Barakaldo. Lo que no se dan cuenta es que a quien realmente están perjudicando con sus decisiones es a los vecinos y vecinas, y mientras así sea me tendrán en frente. Por encima de intereses partidistas, lucharé hasta que nos devuelvan lo que esta ciudad se merece. No tengan ninguna duda.

¿Por qué castigan a nuestra juventud?

Asisto en las últimas semanas a una cascada de decisiones injustificables por parte del Gobierno central, que afectan de manera especial a la juventud, el futuro de nuestra sociedad. Si la alta tasa de desempleo que soportan los jóvenes y los contratos ‘basura’ no fueran suficientes, ahora al Ejecutivo del PP no se le ha ocurrido otra cosa que restringir aún más los derechos sociales y los salarios.

Vayamos por partes. La congelación del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) evidencia que la tan cacareada recuperación económica, de existir, va a ser a costa de los más débiles. Además, la decisión es tremendamente injusta, porque el salario mínimo -645,30 euros- es tan bajo que no revalorizarlo al menos lo que han crecido los precios resulta ofensivo.

No menos alarmante es la decisión que acabamos de conocer de que las personas que emigren más de 90 días para trabajar en otro país se queden sin asistencia sanitaria gratuita. De verdad, no le encuentro sentido alguno. A no ser que sea una nueva medida ideada por los países ricos de la Unión Europea (UE) para que dejen de llegar españoles u otra forma de ‘engordar’ las arcas de la sanidad privada.

Por si no fuera poco, mientras tanto el Gobierno central sigue puliéndose los ahorros de la Seguridad Social para hacer frente a las pensiones de hoy, a la par que dispara la deuda pública. Es decir, está hipotecando a ritmos agigantados el futuro del país, con el único objetivo de hacer cuadrar su Presupuesto. Y ya saben quién pagará esta fiesta en un futuro no muy lejano, ¿no? Sí, nuestros jóvenes.

A todo ello hay que sumarle la LOMCE -la mal llamada Ley Wert-, la contrarreforma del aborto o la subida de la luz. ¿Por qué tanto castigo de repente a nuestra juventud? ¿Será que dan por hecho que ya no les van a votar, por el cabreo que tienen? Sospecho que sí. Pero, sea como fuere, es un error histórico, y el tiempo lo demostrará.

Barakaldo necesita un pacto fiscal

* ARTÍCULO DE OPINIÓN PUBLICADO EN ‘EL CORREO’ EL 12-12-2013

El acuerdo firmado entre el PNV y el PSE-EE –al que posteriormente se sumó el PP– pretende, como dice su encabezamiento, conseguir una «Euskadi más moderna, solidaria, sostenible y competitiva».

Sin duda, es un acuerdo que encaja en la acción política del PSE-EE: dar respuestas y soluciones a los problemas de aquellos que peor lo están pasando, impulsando la economía, apostando por el sostenimiento del Estado del bienestar, una fiscalidad más justa y una reforma de la Administración al objeto de hacerla más eficiente y sostenible. Además, se abren debates de fondo necesarios para este país, como son la reforma de la Ley de Territorios Históricos o el debate sobre la Ley municipal.

Teniendo todo ello en cuenta, no podemos obviar que de la misma forma que la crisis está afectando en mayor medida a las capas sociales más desfavorecidas, de igual manera está ocurriendo a nivel territorial, con las administraciones públicas con menores recursos y dependientes de la financiación de las administraciones de rango superior: los municipios.

Hoy los recursos municipales se han visto afectados gravemente por la falta de inversión privada como consecuencia de la desaparición de financiación a la pequeña y mediana empresa, así como por la caída del consumo debida a las altas tasas de desempleo y el descenso salarial de los trabajadores/as. Hoy, una política fiscal progresiva y eficaz es más necesaria que nunca; lo mismo que una redistribución fiscal más equitativa entre los municipios.

Sin embargo, es en este último apartado donde percibimos un reparto injusto entre los municipios de Bizkaia. Sin entrar en qué municipio recibe más o menos (ahí están los datos procedentes de la Diputación de Bizkaia para el que desee interesarse por este asunto), sí podemos afirmar que el resultado del reparto no favorece en la medida de lo deseable a aquellos municipios donde hay más necesidades sociales o circunstancias especiales derivadas del desempleo. Hoy el paro y sus consecuencias son la principal preocupación de la gente.

Dado que el modelo de financiación local actual se basa en las aportaciones que los municipios reciben principalmente de las Diputaciones, esencialmente la participación de los ayuntamientos vizcaínos en la gestión de los ingresos del Concierto Económico se establece a través de Udalkutxa, regulado en la norma foral 5/89 de Haciendas Locales y en las sucesivas normas de presupuestos del Territorio Histórico.

La Diputación Foral de Bizkaia debiera, tal como señala el Tribunal Vasco de Cuentas, potenciar la población como criterio a la hora de realizar el reparto del esfuerzo fiscal entre todos los municipios, habida cuenta del igual valor de todos los ciudadanos con independencia del municipio donde residan y el desarrollo de una sólida y equitativa cohesión territorial.

Desde Barakaldo deseamos que el desarrollo y espíritu del acuerdo alcanzado sirva para corregir estas desigualdades mediante el desarrollo de una fiscalidad a la medida de las necesidades de las/os ciudadanas/os y no a la medida de los intereses de algún partido.

Tras el tiempo transcurrido desde la aplicación práctica de la norma foral, la realidad demográfica y social de los municipios de Bizkaia en 2013 es distinta a la de 2009. Por tanto, desde un punto de vista social, se hace necesario adaptar tanto los datos como las normas a esa nueva realidad al objeto de atender las nuevas necesidades sociales en los municipios vizcaínos. Esta debiera ser hoy la principal preocupación de los actuales responsables de la Diputación Foral de Bizkaia.

Desde Barakaldo deseamos poner de manifiesto que el crecimiento de la población en nuestro municipio, así como la reducción de la población en otros ha introducido diferencias significativas en la financiación entre municipios en la relación habitante/año; una brecha económica que se ha ido ensanchando durante este tiempo.

Desde Barakaldo deseamos que, en el desarrollo y espíritu del acuerdo, se tengan en cuenta los criterios apuntados a fin de corregir las desigualdades de trato señaladas, teniendo en cuenta para ello la incidencia que tiene el factor de población a la hora de hacer frente a las obligaciones derivadas del ejercicio de las competencias asignadas a cada municipio (relación inseparable entre ingreso y gasto).

Ello supone atender con criterios de equidad y justicia la distribución de los recursos fiscales disponibles. Por tal motivo, entendemos que se deben de modificar los criterios de distribución establecidos actualmente en Udalkutxa para los municipios de Bizkaia, donde el factor principal a tener en cuenta sea la evolución de la población.

Si así fuese, el Ayuntamiento de Barakaldo dispondría de mayores recursos en su presupuesto para atender las necesidades de sus ciudadanas/os.

No en vano, la política fiscal pone de manifiesto el sistema de valores que defiende cada sociedad.

Unidos en la diversidad

Quienes me conocen, saben que no comparto las políticas que en estos momentos realizan partidos como PP, PNV y Bildu desde las instituciones supramunicipales (Gobierno de España, Gobierno Vasco, Diputaciones…), y si entramos a debatir las recetas aplicadas por estas formaciones para salir de la crisis podría extenderme largo y tendido en las críticas. Pero estoy convencido de que, sobre todo a nivel local, tengo también muchos puntos en común con ellos, porque al fin y al cabo nos une lo más importante: la defensa de los intereses de Barakaldo.

La muestra más evidente de estos puntos en común la vimos ayer mismo en la presencia de todos los partidos en la concentración celebrada en Sestao en apoyo a los trabajadores de los astilleros vascos y en la declaración institucional que, previamente, se consensuó también entre los grupos municipales de nuestro Ayuntamiento en el seno de una Junta de Portavoces.

La unión es posible y deseable. Al tomar posesión como Alcalde, prometí no gobernar a golpe de decreto. Creo firmemente en la política de pactos y siempre estaré dispuesto a sentarme con los representantes del resto de grupos políticos, escucharles y apurar las posibilidades de llegar a consensos.

Voluntad tengo toda la del mundo, pero no debemos olvidar que para que dos acuerden algo ambos deben poner de su parte, y si no hay consensos no siempre es culpa del que gobierna.

Si se quiere, se puede, por muchos ideales que nos separen. Muestra de ello es que a lo largo de mi vida política he formado parte de diferentes gobiernos municipales que han llegado a acuerdos de legislatura o puntuales con todos los partidos.

Ahora les vuelto a tender la mano a todos, sin excepción. Esta vez lo hago como Alcalde para intentar alcanzar puntos de encuentro que nos permitan seguir construyendo un Barakaldo mejor.

Creo que la ciudadanía nos lo demanda y no voy a cejar en mi empeño para conseguirlo.