Un Orgullo

Este año se celebra el X aniversario de la aprobación de la Ley 13/2005 de 1 de julio impulsada por el Gobierno Socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, que modificó el Código Civil para reconocer el matrimonio entre las personas del mismo sexo.

Con esa ley, España se colocó a la vanguardia mundial en el reconocimiento de derechos civiles. Nos convertíamos en un país más libre, más igualitario, más justo. Y, lo que es más importante, se devolvía la dignidad a muchas personas a las que se había marginado durante años negándoles el derecho constitucional a la igualdad.

Hace poco nos dejó Pedro Zerolo, un Socialista que tanto luchó por el matrimonio igualitario. Una persona cuya trayectoria intachable le ha granjeado elogios desde todos los grandes partidos políticos y que te hace sentirte orgulloso de ser militante del Partido Socialista.

A Pedro le hubiera gustado que no bajáramos la guardia y sigamos luchando por una sociedad igualitaria, en donde no discrimine a nadie por ser gay, lesbiana, transexual o bisexual. Este domingo se celebra el Día del Orgullo Gay y el miércoles el aniversario del matrimonio entre las personas del mismo sexo, así que quiero aprovechar la ocasión para recordar que aún queda mucho trabajo por hacer en esta materia. Que todavía hay quien discrimina o incluso agrede a la gente por su condición sexual.

Que la bandera arcoiris nos siga guiando por el sendero de la igualdad.

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Los valores, las personas

Cuando un político pierde la perspectiva de que el centro de sus acciones son los ciudadanos y ciudadanas a los que representa, no comete un simple fallo. Queda atrapado en el mayor error que puede cometer como representante público.

Convendrán conmigo en que lo difícil es saber cuándo se cae en ese error, porque no todo el mundo opina igual y el mismo asunto puede ser visto con ojos muy diferentes. El mecanismo de alerta que yo suelo usar es lo que palpo a pie de calle; es decir, lo que me comentan la mayoría de los propios vecinos y vecinas. Y es que yo soy alguien normal, que pasea a menudo por mi ciudad, Barakaldo.

Lo dije en el Pleno de constitución del Ayuntamiento, celebrado el pasado 13 de junio tras las elecciones municipales, y creo oportuno repetirlo ahora: en esta nueva legislatura los concejales y concejalas del Partido Socialista de Barakaldo nos continuaremos guiando por valores como la honestidad, la humildad y la cercanía. Pero, sobre todo, nuestras acciones se van asentar siempre sobre el bien común.

Lo primero para nosotros es Barakaldo. Por encima de cualquier otra circunstancia estará siempre que las decisiones que tomemos sean buenas para los vecinos y vecinas. Porque lo mejor para Barakaldo también es lo mejor para el Partido Socialista.

No somos perfectos y lógicamente nos podremos equivocar, pero habrá sido buscando lo mejor para las personas que habitan en nuestra ciudad. Eso os lo puedo garantizar.

Evitando desahucios

Dicen que el tiempo pone a cada uno en su sitio. Y en el caso de la lucha contra los desahucios se está demostrando que las medidas que pusimos en marcha los Socialistas en Barakaldo han sido acertadas. Que se evitara el desalojo de todas las familias que recurrieron a nuestros servicios de mediación  en los últimos días era un claro indicador de que las iniciativas funcionaban. Como lo es también que ayuntamientos de todo el país (incluidos los dos más grandes, Madrid y Barcelona) estén pensando ahora en poner en marcha sistemas similares.

Ojo, que tampoco digo que esas medidas sean la panacea. Más bien es lo que podemos llegar a hacer los representantes de los ciudadanos y ciudadanas en los ayuntamientos mientras otras instituciones, véase Gobierno de España, no cambian las leyes correspondientes.

La aprobación de una Ley Vasca de Vivienda, a propuesta del PSE-EE, es también un avance importante porque facilita a las familias disponer de un techo en el que vivir. Y es que cabe recordar que en Euskadi hay 4 veces más de viviendas vacías que en 2009. En concreto, alrededor de 42.000 viviendas no están en venta, no han salido al alquiler o ni siquiera se usan como segundas residencias durante las vacaciones de verano, Semana Santa, puentes, etc.

Ahora solo falta que el Gobierno Vasco (PNV) aplique la normativa con rigor y que Pedro Sánchez sea presidente del Gobierno de España para que se aprueben unas leyes generales que profundicen en esta vía.

Marcar la diferencia

La diferencia la han marcado 52 votos. 52 papeletas de entre más de 100.000 habitantes, una cifra nimia, fútil… y a la vez tan importante. Técnicamente lo que ha pasado en Barakaldo es más bien un empate. Y el partido aún no se ha terminado. Es más, acaba de empezar.

Mi más sincera enhorabuena al PNV por esos escasos 52 votos que, hoy por hoy, marcan la diferencia.

Pero marcar la diferencia es mucho más que eso. Es gestionar bien el municipio, como hemos hecho los Socialistas. Y el listón está muy alto. Somos uno de los 10 municipios españoles que mejor han hecho frente a la crisis y el tercero menos endeudado del país. Tenemos el gran Ayuntamiento vasco que más dinero ha destinado a ayudas de emergencia. Hemos puesto freno a los desahucios, paralizando el 100% de los procesos en los que se ha intervenido, y hemos creado más de 500 empleos directos pese a no tener competencias en la materia.

Todo esto que acabo de relatar sí es marcar la diferencia, más aún cuando desde la Diputación te intentan ‘estrangular’ económicamente dando un 49% menos por habitante a Barakaldo que a Bilbao.

Estoy decepcionado, sí. Desde el Partido Socialista hemos trabajado mucho y mis compañeros y compañeras han hecho un gran esfuerzo por ganar estas elecciones. Lo siento muchísimo por todas y cada una de las personas que me han acompañado en esta legislatura, en esta candidatura y en esta campaña electoral recorriendo Barakaldo barrio a barrio, puerta a puerta. Pero las cosas se han hecho bien y eso es lo más importante.

Sea como fuere, y venga lo que venga, mi deseo como Alcalde y como vecino de esta ciudad ha sido, es y será siempre lo mejor para Barakaldo. Seguiremos peleando por ello.

Gracias, Barakaldo

En medio de la debacle sin paliativos que ha sufrido el Partido Socialista en las elecciones europeas de ayer domingo, la victoria obtenida en Barakaldo no es ningún alivio, pero sí es significativa en tanto en cuanto se revierte la situación generada en las autonómicas, en las que el PNV ganó por muy poco (100 votos). Ahora hemos superado a los jeltzales por casi 1.000 votos, un colchón suficiente para poder decir que el triunfo no ha sido casual.

Me gustaría agradecer públicamente a todos y cada uno de los 7.600 barakaldeses y barakaldesas que han apoyado la candidatura de mi partido, pese a que éste vive uno de los peores momentos de su historia -sino el peor-.

Muchas gracias, de todo corazón. Eskerrik asko, bihotz bihotzez.

Tiempo habrá de hacer interpretaciones más extensas del resultado electoral. Pero estoy convencido de que todas las zancadillas que nos está poniendo el propio PNV desde las instituciones supramunicipales no están pasando inadvertidas entre los votantes barakaldeses, ni tampoco las políticas sociales y por la creación de empleo que estamos impulsando los socialistas desde el Ayuntamiento a la par que ahondamos en el camino de la transparencia y la apertura a la ciudadanía.

Seguiremos por ese camino, todavía con mayor constancia. Ahora bien, a mi partido le toca protagonizar un cambio interno profundo, y sin demora. Porque hay miles de votantes desencantados, me temo que con alguna razón.

Unidos en la diversidad

Quienes me conocen, saben que no comparto las políticas que en estos momentos realizan partidos como PP, PNV y Bildu desde las instituciones supramunicipales (Gobierno de España, Gobierno Vasco, Diputaciones…), y si entramos a debatir las recetas aplicadas por estas formaciones para salir de la crisis podría extenderme largo y tendido en las críticas. Pero estoy convencido de que, sobre todo a nivel local, tengo también muchos puntos en común con ellos, porque al fin y al cabo nos une lo más importante: la defensa de los intereses de Barakaldo.

La muestra más evidente de estos puntos en común la vimos ayer mismo en la presencia de todos los partidos en la concentración celebrada en Sestao en apoyo a los trabajadores de los astilleros vascos y en la declaración institucional que, previamente, se consensuó también entre los grupos municipales de nuestro Ayuntamiento en el seno de una Junta de Portavoces.

La unión es posible y deseable. Al tomar posesión como Alcalde, prometí no gobernar a golpe de decreto. Creo firmemente en la política de pactos y siempre estaré dispuesto a sentarme con los representantes del resto de grupos políticos, escucharles y apurar las posibilidades de llegar a consensos.

Voluntad tengo toda la del mundo, pero no debemos olvidar que para que dos acuerden algo ambos deben poner de su parte, y si no hay consensos no siempre es culpa del que gobierna.

Si se quiere, se puede, por muchos ideales que nos separen. Muestra de ello es que a lo largo de mi vida política he formado parte de diferentes gobiernos municipales que han llegado a acuerdos de legislatura o puntuales con todos los partidos.

Ahora les vuelto a tender la mano a todos, sin excepción. Esta vez lo hago como Alcalde para intentar alcanzar puntos de encuentro que nos permitan seguir construyendo un Barakaldo mejor.

Creo que la ciudadanía nos lo demanda y no voy a cejar en mi empeño para conseguirlo.

El drama del desempleo

Pensando en cómo estrenar mi blog se me ocurrieron un sinfín de temas para escribir. Temas que, seguro, merecen tratarse en profundidad porque hoy por hoy preocupan sobremanera a los ciudadanos y ciudadanas; desde la inaguantable lacra de la corrupción practicada por algunos políticos sin escrúpulos (ya saben que esto me irrita especialmente) hasta el elevado número de familias necesitadas, pasando por otras cuestiones más amables como el nuevo proyecto de ‘ciudad inteligente’ que estamos construyendo en el Ayuntamiento.

Pero si hay un asunto trascendente que necesita resolverse con urgencia, ése es el drama del desempleo. Barakaldo no es ajeno al aumento del paro experimentado en todos los municipios del país en los últimos años. En poco tiempo la tasa de desempleo ha pasado del 8-9% a cerca del 20%. No me canso de ver en mi entorno más cercano a personas que pierden su puesto de trabajo; muchos son jóvenes que ahora incluso se plantean emigrar, pero también hay un alto porcentaje de hombres y mujeres de 40 ó 50 y tantos años. Personas de carne y hueso que están sufriendo porque por primera vez se ven sin un empleo.

Detrás de cada persona desempleada hay un drama humano, un proyecto de vida truncado por no tener cómo llevar dinero a casa, por la falta de comida o de otras necesidades básicas.

La situación es muy dura y reconozco que coger la ‘makila’ de Alcalde en esta difícil coyuntura social me da mucho respeto, pero siempre he sido una persona a la que le gustan los retos y no voy a cejar en mi empeño en impulsar medidas que puedan facilitar la generación de puestos de trabajo. He de ser honesto. No puedo garantizarle nada a nadie, más si cabe cuando los ayuntamientos apenas tienen competencias en la materia y los recursos económicos son limitados.

Lo que sí puedo garantizar es trabajo, dedicación, ideas innovadoras… Mis compañeros del Gobierno municipal socialista y yo llevamos mucho tiempo poniendo en marcha iniciativas en materia de empleo, y vamos a seguir insistiendo. Ahí están los hechos. Ayer mismo pusimos organizamos en el Instituto Nicolás Larburu el primer Macro-Encuentro de Empleo ‘Ostegulan Express’, en el que 13 empresas punteras de la comarca explicaron a más de 200 barakaldeses y barakaldesas cómo explorar las posibilidades de encontrar trabajo en sus sectores. La iniciativa fue un éxito y volveremos a organizarla muy pronto.

Espero que remontaremos el vuelo. Ojalá sea más pronto que tarde, porque más de 9.000 vecinos y vecinas sin trabajo lo necesitan.

Barakaldo tiene futuro. Y sus más de 100.000 habitantes también. Es el momento de demostrarlo.